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La manera correcta para lubricar tu bicicleta

Chasquidos, crujidos,...esos ruidos horribles que nos pueden amargar toda una jornada suelen tener todos la misma causa, una falta de aceite o grasa en un determinado punto. El engrase es la vida de la bicicleta, lubrica las articulaciones, elimina rozamientos y desgastes excesivos a la vez que permite que todo funcione con suavidad y silenciosamente. Seguro que nunca te has parado a pensarlo, pero una bici rígida tiene del orden de 30 a 40 ejes de giro entre frenos, desviadores, y otras partes giratorias, y sin contar los de los eslabones de la cadena. La cosa se complica en una doble suspensión, y más si los pivotes son de casquillos de fricción que son más susceptibles a la entrada de suciedad y a provocar música indeseada.

No te preocupes, con un fácil mantenimiento periódico estos males no aparecerán o los eliminarás si ya los padeces. Después de cada lavado, un engrase externo en los puntos estratégicos y ya tenemos la batalla encaminada a la victoria, como pueden ser la cadena, los muelles de los pedales o las articulaciones de los cambios. Estos puntos  debemos hacerlos siempre, pues de no ser así el déficit de aceite derivará rápidamente en ruidos e imprecisiones en los mecanismos.

Otra cosa es la lubricación de ejes de giro de la suspensión o las roscas del eje de centro, en las que se necesita dedicar más tiempo, aunque eso sí, una vez hecho sus efectos perdurarán varios meses. Más adelante te enseñaremos cómo hacerlo.


TRUCOS:

- Para facilitar la extracción de las fundas de los topes coloca la cadena en las estrellas grandes de adelante y atras, y luego sin pedalear cambiaremos a piñón y plato pequeño. De esta manera los cables quedarán destensados y no se resistirán. Engrasa también los topes de las fundas por la parte interna, donde entran las fundas.

- A veces se notan unos pequeños ruidos al girar el manubrio a ambos lados. Se debe a la fricción entre las fundas, y los topes del cuadro. Engrásalos y desaparecerán. Ese ruido también podría llegar de la propia dirección, si se hubiera contaminado, tendrás que desmontar, limpiar y engrasar. 

- En bicicletas con cableado inferior no hay que olvidar engrasar la guía de los cables de la caja del eje de centro, para que deslicen suavemente por ella y no afecten al funcionamiento de los cambios. No estará de más que esta pieza, generalmente de plástico, la sustituyas cada cierto tiempo, ya que con la fricción del cable acaban formándose surcos. 

- Los bujes Shimano tienen unas gomas exteriores en forma de cono que en ocasiones provocan un chirrido con el cuerpo del buje que se soluciona con una gota de aceite en la zona de contacto.

- Un buen hábito es engrasar la cadena cada vez que salimos a rodar, y ya de paso los pedales y los pivotes de los cambios. Después cada cierto o cuando notes la necesidad puedes engrasar más profundo. Tu bici lo agradecerá, evitarás desgastes prematuros y funcionará como la seda durante más tiempo.


MATERIAL NECESARIO:

1 Un bote aceite en spray con Teflón. Con él alcanzaremos lugares a los que el aceite normal no podrá llegar, como los pivotes de los cambios. 

2 Aceite especial para la cadena.  Desde los más normales de vaselina a los más avanzados de Teflón, algunos de estos especiales para terrenos secos que evitan que se pegue el polvo, aunque requieren un engrase cada poco tiempo. Para el agua o el barro, mejor más denso.

3 Grasa especial para rodamientos como los bujes y la dirección. Suelen ser muy densas y repelentes al agua. También nos servirá para engrasar roscas, el tubo del asiento o la zona de contacto entre potencia y manubrio.

4 Casi exclusivamente para lubricar los pivotes de la suspensión, si es de casquillos de fricción, grasa con Teflón por sus propiedades de baja fricción. 

5 Una cubeta especial para la limpieza. Podrás meter y limpiar a conciencia pequeñas piezas como la cadena.

 

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